4/2/17

Bloqueo

Siento un calambre en las yemas de los dedos. Sé lo que significa. Quieren que hagamos música juntos, que juguemos con las teclas y hablemos de aquella chica que fue al faro, quedándose ahí hasta que el sol relevó a la luna, contando estrellas y buscando su constelación favorita. Quieren que hablemos de ese chico que vaga por las calles, que lleva el pelo revuelto y una chupa que siente el peso de los años. Quieren que hablemos de esa pareja tan distinta pero a la vez tan parecida. Y de ese niño que llora en la esquina porque ha perdido a su peluche favorito. Y del perro que ladra a la luna, sintiéndose un lobo. 

Quieren que hablemos de todos pero mi mente no quiere hablar. No colabora, está encerrada en un bloqueo del que no es capaz de salir. Ni siquiera recibe con gusto a los musos. Los dedos quieren crear, quieren sacar todo lo que tienen dentro y la cabeza lucha para poder hacerlo. Pelean contra los cerrojos de su palacio de cristal. Rompen paredes, suelos, techos y ventanas. Lo despedazan, sin piedad. Pero parece que nada funciona. 

Siento un calambre en las yemas de los dedos. Está ahí. Día tras día. Pero cada vez que tocan una tecla, se quedan paralizadas. Callan. Vagan. No saben qué hacer. Quizás, algún día, retomen esa danza de la una de la mañana a la que están acostumbradas.

1 comentario:

  1. "Las musas" vuelven cuando menos uno se lo espera, en especial (como es mi caso) si se va a un nuevo lugar o a ver alguna exposición.

    Y que te sorprendan con su retorno pronto!

    Un saludo :)

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